Aquí estoy... así estoy
- laorianavirtual
- 13 abr 2020
- 1 min de lectura
Actualizado: 19 jul 2020
En busca de un nuevo lugar sin moverme del lugar.
Un nuevo lugar donde la calidez de un abrazo la encuentre en los recuerdos olvidados de mi mente, pues perdí el contacto humano. No sólo por el aislamiento social y preventivo, sino porque conectar con humanos que muchas veces quieren y buscan comportarse como máquinas, es difícil, y aún más cuando se le dan connotaciones humanas a las máquinas.
El contacto puede entenderse de dos formas, la primera como el hecho de tocar físicamente a una persona o cosa, la segunda como un trato o comunicación entre dos personas. Esto, por ejemplo se trastorna con la inteligencia artificial, como lo es "Siri", la asistente de los dispositivos Apple.
El contacto es aquello que me permite sentir, establecer relaciones y crear vínculos afectivos. El contacto acaricia y golpea. Así que con esto en mente decidí tocar lo que sí puedo tocar y re-tocar sin necesidad de aparatos o personas; mi cuerpo, mi espacio, los objetos, la comida... y seguir acariciando mi alma y golpeando mis pensamientos, para que no me dejen a la deriva de los constantes y expertos automatismos que tanto intervienen en la comunicación conmigo misma, tan necesaria como revisar el celular para comprobar que detrás de esa pantalla están los humanos y las humanas.



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